La Mujer y el Dinero

Contenidos del documento: 1.- Introducción 2.- Concepto de dinero 3.- Hipótesis acerca del dinero y la liberación femenina 4.- Dinero, pareja y familia 5.- Estereotipos de género. secuelas vivas de la cultura patriarcal 6.- Conflicto inconsciente: lucha entre arquetipos femeninos 1) Fantasma de la prostitución 2) Fantasma de la buena madre 3)Fantasma de la feminidad dudosa 4)Los tres fantasmas actúan 7.- ¿Qué hacer? 8.- Para saber más 1.- INTRODUCCIÓN El dinero es uno de los grandes tabúes de nuestro tiempo: lo utilizamos diariamente para obtener toda clase de bienes y servicios, pero a pesar de su omnipresencia, solemos hablar muy poco de los sentimientos que nos genera tenerlo, no tenerlo, usarlo, ahorrarlo o invertirlo. A pesar del miedo y la ansiedad que pueda provocarnos abrir el tema del dinero, llega un momento de la vida en que resulta ineludible hacerlo, sobre todo si queremos saber más acerca de las actitudes que dificultan y que limitan nuestro crecimiento personal. La relación de la mujer con el dinero es muy compleja y con una inmensa carga histórica y cultural. Anotaré algunos elementos reseñables, que no pretenden abarcar toda esta cuestión, pero que buscan despejar algunos ejes de esta relación y que nos sirvan para nuestra reflexión. Alguna pensará que es un documento muy largo y, ciertamente, tiene algo de razón. Compenso su extensión con su interés y su facilidad de lectura. Haced un esfuerzo las que os consideráis menos intelectuales. Os prometo que vale la pena vuestra atención. Por ejemplo, sabías que: Según la ONU, las mujeres son las tres cuartas partes de los pobres que habitan el planeta, que apenas acceden al 10% del ingreso y al 1% de la propiedad mundial. He 90% de las mujeres se definen a sí mismas como inseguras cuando se trata de sus finanzas. Casi el 50% de las mujeres sufren el Síndrome de la Indigente, es decir, el temor de que acabarán sus vidas sin hogar y sin dinero. Sólo el 1% de las mujeres califican con una A su conocimiento de los productos y servicios financieros. He 66% de las mujeres no han hablado con sus maridos acerca de un seguro de vida o de la redacción de un testamento. Casi el 80% de las mujeres piensan que dependerán de la seguridad social en sus años de jubilación. La probabilidad de que se enfrenten solas a la manutención de los hijos es más alta; además, en promedio las mujeres viven nueve años más que los hombres, con peor salud que estos, ganando menos (un 25%) y por tanto, su jubilación es peor que la de los hombres. Es un hecho que las mujeres cuentan con menos dinero para la jubilación y eso se debe, en parte, a que ganan menos y también, dado que interrumpen mucho más sus carreras profesionales para cuidar de los hijos y a que en la mayoría de los casos se da prioridad a las necesidades laborales del marido. Escribe Suze Orman: ¿Por qué será que las mujeres, que son tan competentes en todos los demás aspectos de su vida, no pueden ser igual de competentes cuando se trata de los asuntos de dinero? Si las mujeres deben dinero corren a pagar porque eso les quita el sueño. Si les deben, en cambio, no saben cómo reclamarlo y casi piden perdón por molestar al pobrecito deudor.   Dice una mujer: Curiosamente, eso de no poder cobrar no me sucede cuando tengo que defender intereses colectivoso de otros. Entonces me vuelvo una auténtica fiera y no me importa apretar las tuercas a fondo a quien se me ponga por delante, siempre en el contexto de defender a otro.   2.- CONCEPTO DE DINERO DINERO: Es un bien intermediario de valor El dinero da poder e independencia a la persona que lo posee.   3.- HIPÓTESIS ACERCA DEL DINERO Y LA LIBERACIÓN FEMENINA (Clara Coria) Especialmente en los sectores económicos medios se constata que las mujeres están consiguiendo su independencia económica; no obstante, este logro no está garantizando, por sí mismo, la autonomía femenina para tomar decisiones sobre como gestionar sus finanzas. Dice Clara Coria: De entrada, hay una actitud de aceptación en la mayoría de las mujeres de que el hombre es el que sabe acerca del dinero, el que sabe cómo manejarlo, el que lo tiene y el que lo gana [ella se invisibilisa] e, implícitamente, hay cesión del derecho a su manejo.   4.- DINERO, PAREJA; FAMILIA Los manejos del dinero encubren complejos contratos interpersonales de poder, tanto en la pareja como en el ámbito familiar. El dinero es uno los temas más conflictivos en la pareja. Es importante averiguar cómo se comporta el contrario con el dinero antes de iniciar una vida en común. Por ello, antes de formalizar una situación se debe llegar a un consenso de cómo se va a manejar el tema del dinero en el nuevo hogar. Hay que tener muy claro si se va a hablar de “tu dinero”, “mi dinero” o de “nuestro dinero”. Y, esto, en cuáles ámbitos. Un estudio realizado por el Queens Community College de Nueva York, reveló que en ciudades como Chicago, Boston y Los Ángeles muchas mujeres de veinte a treinta años ganan de media un 117 % más que sus pares masculinos. En contraste, en el estado español, en apenas un 3% de los casos las mujeres ganan considerablemente más que sus maridos. La diferencia salarial, menos significativa que la antes reseñadas, es un factor a considerar en la constelación de los casos de malos tratos. Al eliminarse la potestad de ejercer el poder que confiere el dinero se ha pasado al poder de la fuerza bruta. Este es un factor de peso más para subrayar la necesidad de abordar la dimensión financiera de la pareja en construcción. Por otro lado, estudios de carácter etológico, constatan que pese a la revolución sexual femenina, los hombres siguen buscando mujeres atractivas y las mujeres son atraídas por hombres que pueden asegurarle un buen sustento. Para los

La Herida de lo Femenino. Su Expresión en la Mujer

Nuestra sociedad está socialmente organizada dentro de los límites del patriarcado y, económicamente, en el neoliberalismo.   Esto se traduce en tres fundamentos: (1) el desarrollo ad infinitum de la tecnocracia y el bienestar; (2) el juego virtual de las finanzas a niveles macroeconómicos; y (3), la conservación del equilibrio institucional con la concentración del poder de las macroestructuras en pocas manos; ellas aseguran la estabilidad de este entramado.   En este contexto, lo femenino, apenas tiene espacio en aquellas estructuras de poder.   Lo femenino a lo que me refiero, es la forma de relación con la naturaleza, con los semejantes y con el propio cuerpo en base a la cooperación, la equidad y el respeto. En este sentido, lo femenino está más allá de ser mujer o de ser hombre.   No obstante, la herida corporal, psicológica y espiritual que conlleva el patriarcado hacia lo femenino está, naturalmente, encarnada en las mujeres y en los individuos débiles en cada sociedad, a lo largo de la historia.   La lucha feminista y el impulso hacia la igualdad entre los sexos es un paso importante en el desarrollo de nuestra civilización. Ahora, conseguidos a medias estos objetivos y apoyando las iniciativas en esta dirección, cabe también comenzar a preguntarse ¿qué poder queremos las mujeres y para qué?   Es muy ingenuo esperar que alcanzando las mujeres el mismo poder que los varones, se conseguiría cambiar las estructuras abstractas de poder financiero y tecnócrata que subordinan, a la hora actual, las relaciones de todos los seres humanos entre sí y con la naturaleza.   El poder del patriarcado es una máquina poderosa y nadie se aproxima a él sin ser abducido, al menos, en alguna medida. Y, para ello, no hay que ser director de un consorcio industrial, basta con revisar las formas en que ejercemos nuestro poder en nuestro entorno, dado que el ego de cada cual, tiende a inflamarse con poco. Y así es como podemos encontrar a una buena señora, con apenas capacidad para moverse, tiranizando a todos su alrededor.   Por esto vale la pena el esfuerzo de conocer nuestras convicciones ocultas al respecto. Es cierto que es extremadamente difícil que podamos cambiar nuestra mentalidad, pero podemos ampliarla, revisarla y recrearla.   ¿Cómo usamos (o no) nuestro poder?   Sacar a la luz lo que está oculto y poner nombre a lo que nos perturba son los primeros pasos hacia el auto-gobierno y el encuentro con nuestro poder para desear, disfrutar, imaginar, actuarPor cierto, auto-gobierno es una palabra me gusta mucho más que la horrible castellanización de empowerment, traducida como empoderamiento.   Todas llevamos en nuestra memoria corporal e inconsciente, el dolor de la herida del desprecio hacia lo femenino con sus miles formas de abuso: desde las brutales violación, maltrato físico y psicólogico a los sutiles “ninguneos” dentro de relaciones con vínculos estrechos.   En estos tiempos que corren en nuestra sociedad europea-occidental, la tiranía machista va en retroceso (menos rápido de lo que todas quisiéramos y solo gracias al esfuerzo que haga cada una); y, simultáneamente, ha surgido en la mentalidad femenina una suerte de “sindrome Estocolmo”2 , de tal forma que se ha integrado a la identidad de mujer la voz que silencia, descalifica y agrede, siendo nosotras mismas quienes nos sometemos a nuevas tiranías (moda, juventud, comprar, ascender, saber, etc.); tiranías que nos pasan desapercibidas dado que estamos más alertas al mal que nos viene de afuera, que para el que nos viene de adentro.   Es más difícil hacer consciente el dolor por los miles de años de represión y utilización de lo femenino en aquellas mujeres que eligen recordar solo sus buenas relaciones pasadas y/o la sobre-identificación con los valores patriarcales.   No obstante, hay que tener presente que más allá de nuestros padre y madre biológicos, todas tenemos un padre cultural patriarcal con filosofía judeo-cristina y, paradójicamente, muy pero que muy materialista.   Son manifestación de herida o desconexión con lo femenino, el rechazo manifiesto o implícito a la corporalidad, al contacto y a la capacidad de hacer. Revisemos más de cerca algunas áreas donde se manifiesta esta herida en una mujer.   Rechazo del cuerpo en general: por su peso, su forma; ignorar señales de necesidad de atención y cuidado; avergonzarse y ocultar funciones corporales naturales; también, experimentar vergüenza al exponerse públicamente en una opinión o baile o dibujo; todas las formas de abuso de sustancias legales e ilegales incluido el alcohol, el tabaco –especialmente si está contraindicado por la existencia de una dolencia crónica o aguda-. Se incluye el no realizar los ejercicios vaginales[1] y exámenes pechos regulares indicados por ginecólogo; Cargar sobrepeso a la hora de la compra como si fuéramos asnos…   Rechazo en el área del sexo: presencia de anorgasmia[2], dispareunia[3], falta de apetito sexual; avergonzarse de tus genitales (juzgarlos como feos, negarse a mirarlos y explorarlos); no poder dar un nombre a los genitales femeninos y/o masculinos; rechazar la masturbación propia por negarse al placer. Valorar negativamente alguna de estas fases del ciclo vital de la mujer: la regla, el embarazo, la lactancia materna, la menopausia.   Rechazos en el área de la apariencia: Avergonzarse de envejecer (arrugas, manchas, pérdida de musculatura); luchar compulsivamente por parecer joven. Someterse a una dieta permanente combinado con un abandono permanente de la dieta que se traduce en comer y beber con culpa. Someterse a entrenamiento físico excesivo o pasar de todo ejercicio físico regular (aun del simple y sano caminar). Gasto excesivo en ropa, cosméticos o sufrir desproporcionadamente por no poder hacerlo.   Rechazo en el área de lo Intelectual: Auto-desprecio de las propias capacidades. Fijarse objetivos e incapacidad de concentración para dirigirse a ellos. Tendencia a aburrirse, sentir que no tiene nada que hacer. Desconocer los propios gustos y talentos.   Vivencia de rechazo en el área social: Sentir como una amenaza los logros y los bienes de otros. Continua comparación con otro(a)s. Cotillear hasta el desprecio y la injuria. Ser capaz de ver un programa de cotilleo sin morir de

CUMPLIR AÑOS. ¿Hacerse más vieja o hacerse más sabia? (4)

Las pérdidas derivadas de la edad y de los cambios de ciclos o de las circunstancias, se agrupan en las llamadas pequeñas muertes; es decir, aquellas pérdidas a lo largo de nuestra vida que nos han marcado, que nos han hecho girar nuestro rumbo y cambiar aspectos de nuestra personalidad.   Hoy, nos detenemos en la reflexión de nuestra muerte física con vistas a enriquecer nuestra vida.   Para aproximarnos lentamente y con mucho respeto al tema, os invito a crear un par de epitafios divertidos que reflejen nuestro momento actual.   Un epitafio, es una breve inscripción en las sepulturas y puede ser escrito bien a voluntad del difunto o bien como un mensaje de despedida por parte de la familia y los amigos. El sentido del epitafio es presentar la vida en un diminuto texto cuya extensión no supera las tres o cuatro líneas.   Por otro lado, existe una relación entre la risa y la muerte tiene raíces muy profundas. En muchos mitos la risa es la señal de los vivos capaz de alejar a la muerte, al confirmar, riendo, su deseo de vivir. De llí vien esa risa fácil que se activa en velatorios y funerales.   Además, el humor, nos permite acercarnos a circunstancias temidas de un modo cordial, con el efecto que aumenta nuestra sensación interna de control.   Aquí dos ejemplos de epitafios divertidos:   «Necesité toda una vida para llegar hasta aquí». (Jhon Keats)   «Fallecido por la voluntad de Dios y mediante la ayuda de un médico imbécil» (Cementerio de Minnesota)   Ahora es tu turno, escribe dos epitafios “de cachondeo”:   1) Un epitafio que imaginas podrían escribir tus allegados, con espíritu lúdico. 2) Un epitafio que escribes para ti misma (considerando tu momento vital) y con ánimo ligero:

CUMPLIR AÑOS. ¿Hacerse más vieja o hacerse más sabia? (3)

Con el objeto de sumar años con plenitud, las mujeres debemos[1] aprender a encontrar una verdadera fuente de auto validación.   En este pequeño documento intento dar pistas acerca de: (1) ¿dónde encontrar tal fuente?; (2) ¿qué nos impide encontrarla?; y (3) sugerir una vía sobre ¿cómo se puede acceder a ella?   Tememos a perder nuestra vida; que nuestro cuerpo muera. No obstante tenemos problemas de aceptación de las imperfecciones que percibimos en nuestro cuerpo.   Un gran porcentaje de las mujeres de la sociedad industrializada (algunos teóricos dicen que todas), tenemos problemas para aceptar nuestra corporalidad.   Entre los 9 y los 13 años adquirimos un patrón de comparación que nos garantiza que no podamos ajustarnos a nuestro cuerpo Las partes que rechazamos de nuestro cuerpo, son fuentes de fuerza intuitiva pérdidas; son parte de los obstáculos que nos impiden llegar a la fuente de autovalidación. Al contrario, aceptar nuestras imperfecciones es abrir puertas a comprender el sentido profundo de la feminidad.   (1) ¿Dónde encontrar una verdadera fuente de auto validación? La respuesta no es lo que se llama una idea novedosa; sino que tiene que ver con la historia del ser humano a través de los tiempos. Es así como ya en el año 400 antes de cristo se leía en la portada del templo de Apolo en Delfos (Grecia) el siguiente oráculo:   «Te advierto, quien quieras que fueres: Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hayas dentro de ti misma aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se haya oculto el Tesoro de los Tesoros. Mujer, conócete a ti misma y conocerás al Universo y a los Dioses.» Esta sentencia no se refiere al conocimiento del yo, sino que es una invitación a sumergirse en los aspectos ignorados e, incluso, no creados de nuestro sí mismo; el sí mismo es como un océano en el que el yo y sus máscaras navega. El sí mismo tiene que ver con el SER, con la esencia de un ser humano.   No obstante, reducimos la gran dimensión del sí mismo, y al comenzare a mirarnos dentro, lo primero que solemos encontrar son las partes de nuestro cuerpo que no nos gustan, amén de otros rasgos que no nos gustan. Este rechazo forma parte de los bloqueos que nos impiden acercarnos a la fuente de los tesoros.   (2) ¿Cómo bloqueamos el encuentro con nuestra fuente interior?   Todas nuestras experiencias están almacenadas en nuestra memoria corporal; la memoria parece funcionar desde el nivel celular[2].   Como lo habitual es sacar de nuestra memoria y de nuestra consciencia lo negativo y centrarnos solo en lo positivo, vamos perdiendo contacto con nuestro cuerpo y con nuestra voz interior. Esta pérdida de contacto genera una coraza que de alguna manera nos anestesia para vivir a nuestra manera, quedando a merced de las expectativas que suponemos tendrían terceros(as) hacia nosotras.   Esta desconexión corporal sugiere que un paso hacia nosotras mismas pasa por aprender a aceptarnos con nuestras imperfecciones (las físicas y las psicológicas).   ¿Cómo aceptarnos? Aprendiendo a escuchar nuestras imperfecciones, conocer qué es lo que nos están mostrando de nosotras mismas.   Más, por el contrario, es frecuente que la relación con nuestra corporalidad esté sustentada en la autocrítica severa.   Sobre este conflicto interno me gusta esta brutal y pedagógica metáfora: Imaginemos cada imperfección corporal, cada error, cada defecto propio o ajeno[3] como una niñita vulnerable, sucia, mal oliente, huérfana de padre y madre, que queda bajo nuestra tutela para su protección. Ahora imaginemos a nuestra consciencia criticona como a una madrastra perversa de cuento infantil, que se relaciona con la niñita-imperfección desde la humillación, la descalificación, el rechazo, el disimulo, la explotación y la negación…   ¡Somos capaces de hacernos esto a nosotras mismas! No obstante, nos sentimos perturbadas cuando vemos a una amiga autodegradarse, se lo impedimos…. Pero nosotras y nuestro repetitivo monólogo interior seguimos bajo los efectos del conjuro de nuestra vieja, madrastra y bruja.   Es probable esta sea una de las causas de la imposibilidad de hacer carne (encarnar) aquel otro oráculo de las tres religiones del libro: «ama a tu prójimo como a ti misma», sin una profunda exploración de nuestro dolor personal.   Ahora vamos a continuar con la respuesta a la tercera pregunta planteada al inicio de este pequeño documento, ¿Cómo se puede acceder a la fuente de la verdadera validación?.   La propuesta es conocernos a través de lo que nos desagrada física y psicológicamente en nosotras y en otras personas. En la medida que este proceso de conocimiento se haga más centrado y profundo, descubriremos que nuestro nivel de autoaceptación y de amor propio se traducen en bienestar interno. Al acercarnos a nuestra verdad, a nuestros contenidos, ganamos contento.   La propuesta no es un ejercicio es una invitación a incorporar en los hábitos de auto reflexión un modo de hacer, un camino:   Busca un momento y un lugar donde puedas estar tranquila. Tómate un tiempo para respirar lenta y conscientemente. Relaja tu cuerpo y tu mente.   Conecta con algo que te desagrada con lo que hayas decidido trabajar. Este contacto puede disgustarte y entonces perder la concentración. Tranquila. Poco a poco serás capaz de contactar con la sensación corporal asociada con lo que estás trabajando. Reinténtalo otra vez u otro días. Reinténtalo todas las veces que haga falta; la insistencia te traerá tu recompensa.   Un día serás capaz de mantener en la conciencia esa sensación desagradable y quedarte allí con ella observando qué ocurre. Si se vuelca una emoción intensa déjala fluir: llanto, rabia, miedo, vergüenzauna emoción largo tiempo contenida tarda su tiempo en resolverse. Ayuda escribir desde ella. A veces hay que escribir varias veces en distintos momentos. No huyas de lo que llevas, recuerda que es tu carente, sucia y maloliente niñica abandonadaSi tu no la escuchas, nadie lo hará por ti.   Cuando el tema es complicado, puedes quedarte en esta etapa

CUMPLIR AÑOS. ¿Hacerse más vieja o hacerse más sabia? (2)

Por lo general, la separación de nuestro mundo interno conduce a una depresión soterrada y creciente. La desconexión con lo interno nos hace débiles, nos llena de ira y nos transforma en exigentes con los demás (aunque no lo queramos reconocer porque nos duele).   Una manera de empezar a conectar y construir nuestro mundo interior es explorar, conocer y hacernos cargo de nuestras emociones y afectos.   La conexión con nuestra interioridad abre puertas hacia una aceptación de nuestra existencia transitoria (temporal, fugaz, efímera, que dura poco tiempo, que caduca).   Es muy alto el costo de evitar el trabajo de rehabilitar nuestra conexión interna a fin de construir un mundo de significados, de sentido y de trascendencia, con el material de nuestra historia personal.   Esta evitación nos envía por un camino en el cual cada día damos un paso más en dirección al estereotipo de ser “una vieja”.   “Una vieja”, es una mujer que lleva algo o mucho de esto:   Tiene un humor amargo, rabioso Culpa a terceros de cualquier sufrimiento que tenga Necesita ser llenada desde fuera emocionalmente, dado que carece de una fuente interna de nutrición No tolera la ambigüedad Padece una agobiante y vacía soledad Los demás la sienten como una vampira de su energía psíquica y tienden a evitarla.   Todas queremos ser como el buen vino de la tierra, con sello de calidad y denominación de origenY como el vino, necesitamos tiempo, tiempo a favor…     Método seguro para llegar a ser una mujer vieja una mujer sabia Ignora sus sentimientos Conoce sus sentimientos Se paralizándose frente a su mundo emocional Se hace cargo de sus respuestas afectivas Se vuelca en las tareas y deberes externos, sin detenerse a pensar en sí misma Su acción en el mundo es la materia con la que construye su fondo interno y viceversa Simplifica el mundo para vivir en la ilusión de que lo controla Aprende a dejarse llevar. Acepta la ambigüedad No conecta con los otros (ignora sus necesidades) o conecta “a saco” (se olvida de sí misma) Conecta con los otros, sin perder la conexión consigo misma Teme y huye de la soledad Aprecia la soledad Culpa a otros de su soledad Necesita estar sola y busca espacios donde estarlo Vampiriza la energía de los otros pues el contacto nace desde su angustia La relación con otros es de reciprocidad, nace desde el autorespeto y la autovaloración La vejez la “sorprende” y se siente muy disgustada Se va preparando gradualmente para otra etapa de la vida Esta convencida que todo está hecho en su vida Se permite explorar en nuevos territorios. Su corazón y su espíritu están in crescendo…, independientemente de su edad Siente pavor de envejecer, de enfermar, de morir y rechaza hasta mencionar estos procesos Paso a paso acepta su propia mortalidad Se encierra amorosa u odiosamente con una idea de un Dios muy paterno (o tierno o despiadado) Descubre un sentido más íntimo, personal de su vida, de su relación con los otros, del valor de su existencia en particular y de la existencia humana en general.   Paralizada interna y externamente es una muerta-viva Vive despierta y confiada hasta su final.    

CUMPLIR AÑOS. ¿Hacerse más vieja o hacerse más sabia? (1)

Sumar años, sumando experiencia y sabiduría, es posible si estamos en armonía con nosotras mismas.   Estamos separadas de nosotras mismas cuando tenemos, entre otras, alguna de estas señales: Me dejo llevar por los acontecimientos externos Vivo en el futuro o en el pasado No sé que cantidad necesito de alimento o de aire o de movimiento o de descanso Raramente hago las cosas que antes me encantaba hacer Me miro al espejo y solo veo arrugas, manchas, flaccidez…   Ante esto, es necesario re-aprender a escuchar nuestra voz interior. Para escucharnos: Buscamos identificar el ruido de nuestra cabeza Separarnos de la identidad Yo = mi cuerpo Exploramos en la idea que puede haber algo más que nuestra identidad tal como la conocemos (nos conocemos poco y mal) Queremos encontrar contento (nuestro contenido interior) Aceptar que las adversidades de nuestra vida, pasadas y presentes podemos reformularlas como oportunidades de evolución personal.   Este repaso superficial es una invitación para pararnos a pensar en estas cosas.   Pueden ayudarnos a reflexionar los siguientes textos: El primero son versos del Antiguo Testamento; el segundo, es una canción de folklore urbano latinoamericano; y el tercero es un fado portugués cantado por una señora maravillosa. Las canciones tienen un enlace en youtube para poder escucharlas.   Primer texto: El Eclesiastés-Kohélet 3, 1-8 (texto bíblico),   «Hay un tiempo para cada cosa y un momento para hacerla bajo el cielo. Hay tiempo de nacer y tiempo para morir. Tiempo para plantar y tiempo para arrancar lo plantado. Un tiempo para dar muerte y un tiempo para sanar, Un tiempo para destruir y un tiempo para construir. Un tiempo para llorar y otro para reír, Un tiempo para los lamentos y otro para las danzas. Un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas, Un tiempo para abrazar y otro para abstenerse de hacerlo. Un tiempo para encontrar y un tiempo para perder, Un tiempo para guardar y otro para echar fuera. Un tiempo para rasgar y otro para coser, Un tiempo para callarse y otro para hablar. Un tiempo para amar y otro para odiar, Un tiempo para la guerra y otro para la paz».   Segundo texto: “Todo cambia”, letra y música del chileno Julio Numhauster; canta Mercedes Sosa, argentina.   http://www.youtube.com/watch?v=g8VqIFSrFUU Cambia lo superficial Cambia también lo profundo Cambia el modo de pensar Cambia todo en este mundo Cambia el clima con los años Cambia el pastor su rebaño Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño Cambia el mas fino brillante De mano en mano su brillo Cambia el nido el pajarillo Cambia el sentir un amante Cambia el rumbo el caminante Aunque esto le cause daño Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño Cambia todo cambia… Cambia el sol en su carrera Cuando la noche subsiste Cambia la planta y se viste De verde en la primavera Cambia el pelaje la fiera Cambia el cabello el anciano Y así como todo cambia Que yo cambie no es extraño Pero no cambia mi amor Por mas lejos que me encuentre Ni el recuerdo ni el dolor De mi pueblo y de mi gente Y lo que cambió ayer Tendrá que cambiar mañana Así como cambio yo En estas tierras lejanas Cambia todo cambia… Pero no cambia mi amor …       Tercer texto: “Volta atrás vida vida”, cantado por Argentina Santos en la película Fado de Carlos Saura (2007), letra de João de Freitas http://www.youtube.com/watch?v=-3DYPuy44nA&feature=related Volta atrás, vida vivida, para eu tornar a ver aquela vida perdida que nunca soube viver. Voltar de novo quem dera a tal tempo, que saudade! Volta sempre a primavera só nao volta a mocidade. A vida começa cedo, mas assim que ela começa começamos por ter medo que ela se acabe depressa. O tempo vai-se passando e a gente vai-se iludindo ora rindo ora chorando ora chorando ora rindo. “Meu Deus, como o tempo passa!” dizemos de quando em quando; afinal o tempo fica a gente é que vai passando.       Regresa atrás, vida vivida, para que yo pueda volver a ver aquella vida perdida que nunca supe vivir. ¡Cómo nos gustaría volver de nuevo a aquel tiempo, que nostalgia! Vuelve siempre la primavera pero la juventud no regresa. La vida comienza temprano y en el momento en que se inicia empezamos a temer que ella rápidamente se acabe. El tiempo se va pasando y las personas se van engañando ora riendo ora llorando ora llorando ora riendo. “¡Dios mío, como pasa el tiempo!” decimos de vez en cuando. Al final el tiempo permanece son las personas las que van pasando.  

¿Cómo nos Preparamos para Envejecer?

Este apunte es una introducción para comenzar a interesarnos en nuestro envejecimiento sano, que forma parte de un taller sobre sumar años con plenitud. ¿Qué sabemos? y ¿qué necesitamos saber? Este breve revisión de datos acerca de los años maduros de una mujer, pone de manifiesto aspectos de la madurez y la vejez, que pueden hacer eco en nuestra circunstancia personal: SOCIEDAD: La mujer a medida que envejece sufre doble discriminación social: por su edad y por su sexo. TRABAJO: Una encuesta europea a directores empresas sobre su percepción de las mujeres: Las mujeres que pasan los 40 años son consideradas trabajadoras mayores Las mujeres llegan a su nivel máximo más jóvenes que los hombres. “Las mujeres se quedan donde hayan llegado a los 35 años”… Los intentos de una mujer para encontrar y mantener su trabajo después de los 55 años es una carrera de obstáculos Existe mayor presión social sobre las mujeres para mantener su apariencia juvenil, disimulando los efectos de la edad durante el mayor tiempo posible. La edad de jubilación, es cada vez más temprana en relación con la esperanza de vida saludable, lo cual otorga a las personas muchos años fuera del mercado laboral. SALUD: La menopausia (producida por la caída abrupta de los estrógenos –caída que comienza a los 25 años), médicamente, es la atrofia de la función ovárica y el umbral de la decadencia fisiológica. La menopausia es un paso muy duro para las mujeres con una representación rígida de su rol de género, identificada y orientada a su función de fertilidad. Los meta análisis de los estudios sobre menopausia indican que sus signos son : los sofocos y la sequedad vaginal. Los primeros son transitorios ( meses) y los segundos se compensan con el uso de lubricantes vaginales. Existe una corriente medicalizadora de la menopausia. No obstante solo un pequeño porcentaje de mujeres necesitan terapia hormonal sustitutiva por algunos meses. El uso de terapias hormonales sustitutivas de la función ovárica se asocia con desarrollo de cáncer (mamas, útero, ovarios…) Las mujeres mayores de 65 años están más expuestas que sus homólogos varones, a padecer enfermedades crónicas que limitan su movilidad y su capacidad para vivir sin necesidad de cuidados de terceros. Aunque la esperanza de vida de las mujeres supera en 5 años aprox. a la de los hombres, la diferencia de edad respecto a la esperanza de vida sin enfermedades discapacitantes es mucho menor. Las mujeres están más expuestas a la viudedad y son más dependientes de cuidados. Es más probable que las mujeres presten ayuda informal a parientes ancianos dependientes. Es frecuente que esta ayuda les traiga perjuicios en su trabajo y desarrollo profesional. Es muy probable que los hombres mayores tengan una esposa que los cuide cuando los necesite, y es muy probable que las mujeres enviuden y necesiten depender de parientes y del estado. Los cambios sociales en las formas de vida de las familias, hace que la tendencia de los cuidados a las personas dependientes se derive a residencias. OPORTUNIDAD DE LIBERACIÓN Y CAMBIO: Para muchas mujeres, el envejecimiento representa la liberación de la rígidas expectativas de su rol de género y una oportunidad para que sean independientes y autónomas. Esta tendencia se ve aumentada después de enviudar. Las parejas de ancianos bien avenidas, intercambian tareas asignadas socialmente a cada género, en función de la discapacidad funcional de uno de los dos. PARA REFLEXIONAR ¿Es posible prepararse para los cambios que traen los años? ¿Cuándo comenzar?

¿Un poco de Insomnio?

¿Cómo es que no podemos dejar de preocuparnos a la hora de dormir?   Es ampliamente conocido y aceptado que las mujeres tenemos un mundo afectivo lleno de matices e intensidades diversas. Cuando hemos estado sometidas a experiencias de carácter traumático, la regulación interna de nuestro rico mundo de afectos y emociones se puede ver profundamente alterada. Al cabo, es frecuente que esta alteración anímica se traduzca en dificultad para entregarnos al sueño, pues el dormir implica desconexión de la realidad externa e interna.   Ir a dormir es entregarnos al sueño, soltarnos al descanso, abandonarnos en el sosiego. Incluso se dice “irse a los brazos de Morfeo[1]” o “abrazarse al sueño” o “es hora de irse a la cama”. Fijaros que son todas expresiones próximas a las usadas para referirse a la entrega en el amor hacia otra persona.   Es natural que si en nuestra historia vital el darnos, soltarnos, entregarnos al amor, han tenido capítulos desgraciados, nuestra capacidad de volver a confiar y abandonarnos esté lesionada.   No obstante, recuperar nuestra capacidad de abandono en el dormir es recuperar la parte de nosotras que tiene que ver con la confianza y el gobierno de sí misma.   Por esto, es importante ponernos serias y hacer algo para recuperar el regalo que la naturaleza nos ofrece cada noche para desconectar. Desconectar del mundo y de nosotras mismas.   Unos 15-20 minutos antes de irnos a la cama hacer los mismos gestos. Por ejemplo: una breve ducha tibia, beber una tizana, una vaso de leche, lavarse los dientes, una lectura, encender una vela, unos minutos de música suave. Meternos en la cama, estirarnos, recordar algo bueno que se pueda rescatar del día y relajarnos, centrándonos en la respiración y soltando la tensión de nuestro cuerpo.   Si tras 30 minutos en la cama el sueño no se constela en nuestro cerebro. Levantarse, salir de la habitación. Buscar un sitio donde sentarnos, coger un boli, una libreta y anotar todo aquello que nos preocupa (miedos, cosas pendientes, esperanzas, rabias, etc..) y decirnos: “al despertar, me ocuparéde estas cosas que son importantes para mi. Necesito dedicarles tiempo y energía”.   Volver a respirar lenta y profundamente o hacer el ejercicio de tensión/relajación y volver a la cama. Si los pensamientos vuelven, decirse a sí misma: “Tranquila, mañana prestaré atención a este asunto. Ahora, me toca dormir”… Si tras 30 minutos el sueño no se constela. Repetir la secuencia anterior: salir habitación, volver a anotar inquietudes, etc… LA IDEA BÁSICA ES NO ESTAR INSOMNE DENTRO DE LA HABITACIÓN.   Al día siguiente, al despertar, estira tu cuerpo con ganas, antes de salir de la cama, felicítate por las horas que has conseguido dormir.   Y muy importante: ENCUENTRA DURANTE EL DÍA UN TIEMPO PARA OCUPARTE DE LO QUE ESCRIBISTE EN TU LIBRETA DE NOCHE. ES UNA FORMA DE AUTORESPETO, DE TOMARTE EN SERIO A TI MISMA.   Así educas a tu cerebro a que hay horas distintas para tareas diferentes; no obstante, todo tiene su espacio y su hora. Recordad las sabias palabras del Eclesiatés 3:1-8, y dejad que entren como un latido a vuestro cuerpo: Hay un tiempo para cada cosa y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su hora. Hay un tiempo para nacer y otro para morir; uno para plantar y otro para recoger. Hay un tiempo para herir y otro para curar; uno para destruir y otro para edificar. Hay un tiempo para llorar y otro para reír; uno para gemir y otro para bailar. Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas; uno para abrazarse y otro para separarse. Hay un tiempo para ganar y otro para perder; uno para retener y otro para desechar. Hay un tiempo para rasgar y otro para coser; uno para callar y otro para hablar; hay un tiempo para amar y otro para odiar; uno para la guerra y otro para la paz.   Os recomiendo que intentéis memorizar esta estrofa (o su concepto) y cuando estéis tendidas en la cama, ayudad a vuestra química cerebral a constelar el momento del sueño repitiendo los versos, dando paso al peso de su magnífica y sencilla sustancia… [1] Morfeo es el dios guardián de los sueños en la mitología griega.

Acerca de la Vergüenza y la Culpa

En el mito fundacional de nuestra cultura, aparecen la vergüenza y la culpa cuando Adán y Eva son expulsados del Edén, tras su desobediencia a Dios.   Estos dos afectos surgen muy temprano en la vida de un ser humano y parecen constituir, junto con la empatía, las bases de la ética y la moral, fundamentales para la convivencia y la organización de los grupos humanos.   Si la culpa y la vergüenza se activan frente a situaciones concretas y son utilizadas para conectar con necesidades legítimas y profundas, constituyen una guía interior, muy personal, para decidir qué acciones (o qué omisiones) son benéficiosas en un determinado momento.   La vergüenza, es una experiencia afectiva de no derecho, de no ser digno de pertenecer a un grupo. La vergüenza tiene una serie de correlatos físicos, como el enrojecimiento, o la imposibilidad de sostener la mirada, sensación de calor en el rostro, aceleración del pulso, sensación de vacío en el estómago y en el vientre. La expresión conductual son la huida y la ocultación. La expresión mental de este afecto se asocia con una serie de pensamientos irracionales que denigran a la persona y la categorizan como inferior a lo que le rodea.   Su expresión verbal es el “trágame tierra”, su gesto el esconderse de la mirada de otros. La respuesta social al individuo objeto de la vergüenza, es el aislamiento y/o el destierro.   La culpa, es una experiencia afectiva que se activa cuando la persona percibe que ha roto algún tipo de código moral interno y/o externo. Dicho código puede hallarse de forma implícita o explicita. La respuesta social o interna a la culpa es la sanción y el (auto)castigo.   Bradshaw, clínico y autor de temas de psicología, hace el siguiente paralelismo:   La culpa dice: he hecho algo malo, la vergüenza dice: hay algo malo en mi.   La culpa dice: cometí un error, la vergüenza dice: Soy un error.   La culpa dice: Lo que hice no estuvo bien, la vergüenza dice: Yo no soy bueno.   La culpa, se sana en la acción concreta que repara el daño o dolor que se percibe como causado. La vergüenza, se sana en la autoaceptación y auto valoración de la integridad del yo, más allá de sus imperfecciones y errores.   Observar cómo se enfatiza y se nutre la vergüenza en nuestro entorno puede ayudarnos a reconocer las fuentes de vergüenza dentro de nosotros y en la sociedad misma. Así podremos tomar decisiones más libres respecto de nuestro funcionamiento como miembros de una comunidad social.   Los insultos, gestos de deshonra y de agravio habituales en una cultura, corresponden a negaciones de cualidades y comportamientos que se supone deberían existir en hombres y mujeres por existir tal cultura. En otras palabras, los insultos sacan a relucir verguenzas y culpas (S. Guerrero, lingüísta).   Si se observan las cualidades opuestas, ocultas tras las ofensas, entonces encontramos los valores ideales, los esperados, dentro de la cultura donde se han extraído los insultos.   Hay insultos referidos al género y sexualidad; a defectos físicos; a carencias o excesos en las relaciones con los demás; a asociaciones con la suciedad; a la pertenencia a grupos minoritarios, ideas, profesiones, etc.   Mientras más nos alejamos del ideal social heroico (y ambigüo), más focos de vergüenza social se llevan encima.   El insulto más utilizado en nuestra zona, sin duda, es “hijo de puta”. Vale la pena reflexionar en el origen y consecuencias de una expresión que vaciada de su contenido, hasta se usa de un modo cariñoso… G. Sheridan, estudia sobre esta cuestión concluyendo que: “hijo de putaes un insulto de varias bandas: se insulta al adversario por ser hijo de puta, pero [también,] se insulta a la madre [por puta] y al padre [por permitir ser puta a su mujer] (…) es además un insulto gerundial, pues el hijo de puta lo fue al nacer, sigue siéndolo en el presente y lo será aún en el futuro (…) Un hijo de puta lo es a perpetuidad.   Es para reflexionar cómo es que el mayor insulto usado, se relacione con la figura materna que es, socialmente, la figura simbólica a reverenciar por antonomasia… Para terminar una interesante reflexión de Sócrates a propósito de cómo responder a los insultos, con su característica ironía: Sócrates dice: “¿Acaso si me hubiera dado una coz un asno me enfrentaría a él?“.   Lo cual, nos recuerda que no se resuelve una agresión con otra similar.   Gracias, por vuestra atención, Mª Antonia Vargas truyol

La Venganza: Ajuste de Cuentas o Búsqueda de Equilibrio (3)

En este punto, os invito a reflexionar sobre una historia que he extraído de la película “La intérprete” del realizador Sydney Pollack (USA, 2005).   Después de leerla hacemos un debate sobre las implicaciones de futuro para las personas que optan por una u otra desición.   El siguiente es un fragmento del personaje de la mujer intérprete en la ONU:   «—Todo el mundo que pierde a alguien[que ha sido asesinado] quiere vengarse en quién sea. En Dios, si no encuentra nadie más. Pero en África, en Matobo, los ku, creen que el único modo de superar el dolor [por una persona asesinada] es salvar una vida.   »Cuando alguien es asesinado, el año de luto termina con un ritual llamado la prueba del ahogado: Se organiza una fiesta junto al río. Al amanecer, al asesino, lo meten atado de pies y manos en una barca. Se adentran en el río y lo lanzan atado para que no pueda nadar.   »Entonces, la familia del difunto tiene que decidir: puede dejar que se ahogue o tirarse al agua y salvarlo.   »Los ku creen que, si la familia deja que se ahogue, se hará justicia, pero pasarán su vida guardando luto. Si lo salvan, están aceptando que la vida no siempre es justa y eso aliviará su dolor».   Para meditar:   ¿Qué valores anima una u otra decisión? ¿Cuáles son las opciones de futuro para cada decisión? ¿Con cuál opción te sientes más próxima?